La fórmula de las 4P: el método más sencillo para escribir una página de ventas

¿Quieres escribir una página de ventas sin complicarte demasiado?

Entonces has llegado al sitio correcto.

En este post voy a explicarte una de las fórmulas clásicas del copywriting, que es muy efectiva y además multiusos. Te sirve para escribir cartas de ventas, emails, vídeos o publicaciones en redes sociales.

Y no estoy hablando de la famosa fórmula AIDA 😉

La fórmula AIDA parece fácil porque solo tiene 4 pasos, pero no siempre es tan sencillo llevarla a la práctica. Muchas veces me preguntan cómo se genera el deseo, o cuál es la diferencia entre la atención y el interés.

La fórmula de las 4P es más descriptiva, por lo que estoy seguro de que no te entrarán dudas al aplicarla. Se parece bastante a la AIDA, pero tiene algunos matices que la convierten en una fórmula más fácil de seguir.

¿Qué significan las 4P?:

  • Promesa
  • Imagen
  • Prueba
  • Llamada a la acción

Como suele ocurrir con las traducciones, se han perdido alguna P por el camino… Pero ahora te voy a explicar en detalle la fórmula y entenderás de dónde viene el nombre 😉

Por qué funciona la fórmula de las 4P

La magia de esta fórmula es que lleva al lector de una forma natural desde la promesa del inicio a la llamada a la acción final.

Con esta estructura el lector puede ver y sentir su nueva vida después de la compra.

El texto le traslada a una situación casi idílica en la que sus problemas son cosa del pasado. Y de esa forma se genera el interés para seguir leyendo sobre la solución, de la que se habla después.

Por supuesto, no puedes prometer cualquier cosa sin demostrar que eres capaz de hacerlo realidad. Los testimonios y las pruebas vienen a continuación para probar que esa imagen ideal que has mostrado puede ser real.

Si te fijas, todas las páginas de venta incluyen las 4P de una forma u otra. Siempre hay una promesa, se transmiten beneficios, se aportan pruebas o argumentos lógicos y se cierra con una llamada a la acción.

Lo bueno de esta fórmula es que aquí te quedas con solo lo imprescindible para crear tu página 😉

Vamos a ver cada elemento uno por uno.

#1. Promesa (Promise)

Las primeras palabras del texto deben conseguir que el usuario se detenga a leer con atención.

Y para conseguirlo, nada más sencillo que hablar de un gran promesa en el título, el subtítulo y en el párrafo de apertura. No es obligatorio usar los 3 elementos, puedes quedarte con 2 o solo con el título.

¿No sabes por dónde empezar para encontrar esa gran promesa? Aquí tienes algunas pistas:

  • Haz una lista con los puntos de dolor de tu cliente ideal y ordénalos por importancia.
  • Repasa todos los beneficios de tu producto o servicio, y elige el más importante para el comprador.
  • Piensa cómo vas a ayudar al lector a solucionar ese gran punto de dolor o a conseguir lo que más desea en este momento.

Cuidado con caer en el click baiting. No vale escribir cualquier frase llamativa o curiosa solo para atraer al lector.

El titular debe transmitir la transformación justa que ofrece tu producto o servicio, y al mismo tiempo resultar relevante y atractivo. Si no consigues que el lector te preste atención aquí, no importa todo lo que hayas escrito en el resto de la página porque no seguirá leyendo.

#2. Imagen (Picture)

Los titulares tienen que ser directos e ir al grano. En una sola frase, condensan la gran promesa del producto y consiguen que el lector diga “¡Eh, esto me interesa!”.

Pero ahí no ha terminado el trabajo. Después necesitas elaborar un poco más esa promesa y ahondar en los beneficios.

Todavía no vas a hablar del producto, sus características o del precio. En este punto el objetivo es conseguir que el lector realmente sienta y se vea en su nueva vida. La imagen deben ser lo más gráfica posible, por eso no debes tener miedo de entrar en detalles y ser específico.

Un truco para redactar esta parte es hacer el ejercicio del antes y el después:

  • Antes: piensa cómo es un día normal en la vida de tu cliente ideal. Qué hace, qué le cuesta, qué dificultades afronta, cómo intenta resolverlas…
  • Después: ahora imagina cómo cambiaría ese día en una persona después de haber comprado tu producto o disfrutado de tu servicio.

Mientras hagas el ejercicio, no tengas miedo de irte un poco a los extremos para imaginar la situación de antes y la de después. Eso te ayudará a meterte en la piel del cliente y a ser más descriptivo. También puedes jugar con los sentidos y explicar qué ve, qué escucha, que siente…

Recuerda que las personas compran movidos por las emociones, y luego justifican la compra de forma racional.

En esta parte todavía estás actuando sobre el lado más emocional del lector. En la siguiente podrás satisfacer su lado racional con argumentos objetivos.

#3. Prueba (Proof)

Después de todo lo que has contado al lector, es normal que ahora se haga algunas preguntas. ¿Cómo voy a lograr todo esto? ¿Y cómo sé que es cierto?

Para contrarrestar los miedos o el escepticismo, puedes utilizar distintas técnicas de generación de confianza:

  • Explicación de las características que hacen único tu producto, o del método de tu servicio. Siempre asociadas a los beneficios, claro.
  • Testimonios de anteriores clientes.
  • Vídeos demostrativos, fotos o infografías.
  • Cifras relevantes: porcentaje de éxitos, número de clientes, índice de satisfacción…
  • Casos de éxito.
  • Estudios o datos de expertos.
  • Premios, sellos de calidad o certificaciones.

#4. Cierre y llamada a la acción (Push)

¿Te imaginas una página de ventas sin una llamada a la acción?

El cierre tiene que llevar al lector a dar el siguiente paso. En vez de limitarte a poner un enlace de “Compra aquí”, intenta aportar algo más.

Recapitula los puntos más importantes que has explicado antes para que el lector tenga muy claro qué va a conseguir y recuerda la gran promesa que hiciste al principio. Así estará más preparado para hacer clic en el botón de compra.

Si además ofreces algún tipo de descuento, promoción o plazo temporal este es también tu momento para explicarlo, y así terminar de persuadir a tu cliente.

Con estos 4 pasos ya tendrías tu página de ventas lista 🙂 Fácil, ¿no?

¿Has probado alguna vez la fórmula de las 4P en tus textos? Cuéntame tu experiencia.

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12 comentarios

  • Diego
    4 abril 2019

    Muy claro 😀me encanto 👏👏👏

  • Ariel Damus
    4 abril 2019

    Excelente Javi, como siempre, estoy muy conforme con el curso que estoy haciendo, siento que mí dinero está bien invertido. ¡Gracias!

    • 5 abril 2019

      ¡Gracias a ti, Ariel! Dale caña al curso y antes de que te des cuenta serás un crack del copy.

  • felix soria
    4 abril 2019

    Excelente post. Podrías darnos algunos links de referencia que consideres sea un ejemplo de puesta en práctica de las 4P
    Gracias Javi

    • 5 abril 2019

      Esa era mi idea, Félix. Pero todos los ejemplos que había guardado ya no están disponibles 🙁

  • Alejandro Fernández
    8 abril 2019

    ¡¡Gracias una vez más Javi!! Acabo de hacer un boceto de página de venta para ir practicando y cada vez que la cierro, se me ocurren más cosas que poner.
    Con estos consejos se me han aclarado muchas cosas. Nos vemos por el curso. Un abrazo

    • 12 abril 2019

      Ideas a domicilio 😀

      ¡A darle caña a esa página de ventas!

  • Nicolás
    28 abril 2019

    Buenísimo post y muy claro Javi! Quería preguntarte si crees que conveniente usar las 4 P en cada copy o ir adaptándolo según la etapa del funnel. Por ejemplo la “promesa” para el TOFU y la “prueba” para el MOFU o BOFU. La imagen y la llamada a la acción entiendo que deberían ir siempre o casi siempre dependiendo del obketivo. Muchas gracias!

    • 6 mayo 2019

      Esa fórmula está pensada para integrar cada una de las 4 P, porque si no va a quedar coja.
      Por ejemplo si usas la promesa sin la imagen, el lector no va a visualizar o a “vivir” esa promesa. Y para meter la prueba, primero necesitas haber establecido claramente la promesa.
      Y la llamada a la acción no puede faltar nunca. Si no, ¿cuál es el sentido de la página?